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martes, 18 de mayo de 2010

Y VOLVIÓ PARA NUNCA MÁS IRSE

"....just as long as the guitar plays, let it steal your heart away."

Amor de padre. Keith Richards y su guagüita Marlon en Nellcote. 1971.


Por fin se dió el día que tanto habíamos estado esperado. El Exile On Main St. reeditado en su edición original mas un disco que cuenta con 10 gemas inéditas que quedaron de aquellas memorables sesiones de grabación en Nellcote - Francia.



Aquí está. Exile 2010, patrimonio humano de todos los tiempos.


¿Por qué creo que este es el disco definitivo de los Stones y el disco definitivo del Rock and Roll?

Muy simple.

Los Stones, con su manera de ser expresada al máximo mediante sus arrebatos artísticos -musicales, siempre han sido el más cercano e icónico referente de la rebeldía que caracteriza al rock and roll como actitud. Y esta es sin duda la obra que más testimonio da de los Stones como integrantes de la raza humana.
Así de sencillito.

Pues bien, todos los sucesos que llevaron a la banda a gestar este esencial disco ( elaborado durante 1971 y editado en 1972) fueron tan singulares como precisos y cruciales. Sin ellos sería imposible imaginar el vendaval de magia oscura e irrefrenable combustión que son esas 18 canciones tan únicas. Es como si el ADN, la sangre y la testorena de cada uno de los de la patota stone, estuvieran impregnados en un solo álbum. Es así mismo - y valga la redundancia - la mejor retribución que pudieron haber dado los Rolling Stones a todo el vasto aprendizaje de blues, country y rock que escucharon desde jovencitos imberbes. Es pues, el decisivo final de un larguísimo trayecto. Desprendiéndose para siempre de todo tipo de tutelas.... Los Rolling Stones demuestran aquí que realmente ya no necesitan de más lecciones que las que ellos mismos se quieran dar.



Desde aquellos viejos tiempos. Se aproximaba el surgimiento de una leyenda

Así queda claro en el Exile On Main St. que los Stones han establecido un modelo eterno, que por mucho que estemos tentados a emular.. sólo ellos supieron vivir a tal intensidad.
Si usted, fiel amigo lector, cree que aquí finalizan mis menciones por tan gratificante relanzamiento, pues se equivoca. Este fin de semana El Buen Amigo se viste de gala para volver a las -ya cada vez más lejanas- apreciaciones de discos, y cómo no, será el turno de mi querido Exile. (Ojo ah, la clásica edición de 18 canciones, ya que si bien ya anda circulando por Taringa el nuevo formato, realmente no me quiero atrever a escucharlo hasta que con mis propios medios adquiera la versión original en alguna discotienda limeña y me de a continuación el inagualable lujo de oírla echadito en mi cama calatitito.... espero que en menos de lo que cante un gallo).
Por lo pronto el día de mañana será presentada en el Festival de Cine de Cannes la cinta Stones In Exile, documental que reconstruirá la gestación de esta magna obra. Al igual que la reedición del disco, un documento imperdible para cualquier amante de los Rolling y del rock and roll en general.
Una vez más gracias a los Stones, y los dejo con el trailer del dvd Stones in Exile y el video de la segunda canción inédita "Following the river".





Trailer de Stones In Exile




Presentación de Stones In Exile en el MOMA de Nueva York con presencia de los Rolling. (Nótese el pelito ya blanco de Keith)




The Rolling Stones - Following The River ( otra joyita perdida del Exile On Main St. ) , escuchenla y diganme luego si no son la banda más paja que ha parido esta puta tierra!!!!!


GRACIAS.

domingo, 2 de agosto de 2009

Las tragicómicas incidencias de la fiesta que el Batake organizó en su chacra

..... Para qué narrarlo como un cuento, si así nomás es mas pendejo y fuerte

Ni héroes ni villanos . De izquierda a derecha, un ameno grupo de enfebrecidas jovencitas avasalladas por el licor espumeante, y bueno... el que les habla y sus siempre leales Scooby, Batake (el cumpleañero), y Javo ( alias "chivillo de los andes")

Batake, ancho amigo y cultor del bel canto, nos invitó a la hacienda que su abuela Elsa tiene en las afueras de nuestra ciudad. El distrito de Paucarpata.

El puta había mandado múltiples invitaciones por medio del facebook.

Todo hacía presagiar que sería una acontecimiento tan concurrido como lo fueron las Fiestas Patrias en Santiago de Chile.

Yo estaba medio flojito y me desperté tarzán para variar.

Por ese motivo asi mismo fue que llegué tarzán para variar.

Al estar frente al gran portón celeste que daba a la casa de campo, me sentí algo avergonzado.

Pues creía que ya todo el desmadre había comenzado con antesala.

Y yo ahí cojudísimo con mi six pack de chelas.

De todo modos ingresé.

Y la escena fue patética. Patetiquísima.

Sólo 3 gatos desahuciados esperando en la inmensidad del desolado ambiente a los invitados ausentes.

Batake, Perrón y Scooby.

Y sí, no puedo negar que me provoco masturbarme de risa en sus caras.

No lo hice sin embargo y haciendo gala de mi magnífico don de gentes me sumé a ellos para ser los Beatles . (4 putos pue')

Sentados.

Abrí una chela y empezamos a bromear.

El Batake sin embargo no estaba con el más mejor de los talantes.

" Ahora se quienes son verdaderamente mis amigos, carajo" replicaba el del santo, defarudado.

El lugar era tan grande y nosotros tan abrumados por el silencio campiral, que propuse subir las sillas al techo y desde ahí poder gozar con mayor tolerancia del hermoso paraje que la irritación nos impedía ver.

Fue mejor así.

Creo que nos comenzamos a poner borrachos.

Pero ya eran casi las 3 pm. y NADIE se sumaba a nosotros.

Pero nada dura para siempre ( afortunadamente ) y una comparsa de feligréses sedientos arribo derrepente cuando ya todos habíamos pateado el tablero.

Gentes de corazones tremendos, que trajeron consigo viandas de las más apetecibles.

Como por ejemplo una buena (sa)litrada de Pisco de Omate.

Un viajero gentil que respondía al nombre de Abraham nos narró sus peripecias por Europa y la frontera con Ecuador.

Suerte la suya, tenía una gata ardiente de Eslovaquia a punto de darle el alcance.

Batake al ver el aumento del material humano, se olvidó de la penosa (por no decir mortal) bronquítis que se ha apoderado de él (pobrecito mi pata), y empezó a esbozar una sonrisita garfield con el pecho henchido.

Tuve que orinar. Ya no aguantaba. Estaba rico el célebre pisquicho de Omate.

Al rato vimos bajar de un taxi a una turba de personajes enajenados ante la rústica atmósfera.

Ni más ni menos que mi pata (aquel que me discrimina a capa y espada) Javichín, con su buen racimo de ombliguistas (es decir, muchachitas arequipeñas que también compartieron los pupitres conmigo)

Bebidos como estabamos, Batake y yo empezamos a lanzar muy valientemente desde el techo una serie de irrepetibles improperios hacía el mencionado faquir de la crema volteada.

Todo muy fino.

Llegaron más lobillas a continuación, y honorables señores como Max Rivera Pantigoso.

La cosa se puso buena.

Y no se porque diantres decidimos bajar, Scooby, Batako y yo, a dar un paseito por las acequias y los pastizales, de la mano, como Telettubies.

Batake arengaba al consumo de la hierba de dios, si mal no recuerdo.

En un gesto que me salió del alma empecé a tararearles a mis hermanitos frugales aquella memorable rolanda de " Hey Mr. Tambourine Man"

y "I wanna hold your hand" para cuando se le hacía difícil al dueño del santo cruzar un riachuelo diminuto.

Fue memorable. Y volvimos al techo.

Nos tomamos fotos.

Y ví a una chica que había conocido el día ese de "las putas arequipeñas gastadas", y bajamos a beber, y luego de embutirme unos tamales y unas empanadas con Pancho el parrillero, no respondí por mis actos y bueno... tan mal no me fue.

Ah sí, no podía dejar de mencionar que mi amigo "el chivillo de los andes" trajo consigo a dos recios representantes del fisicoculturismo lorcho. Aducía así mismo el Javo, que se trataban de los primos del "Bombardero de los Andes" (así como lo oyen).

Entre más tamales, mas trago y diversión malsana se hizo de noche.

Qué feliz que se le veía al Batake.

En realidad todos estaban contentos.

Y al hacerse de noche, saquearon con todos los tamales que quedaban en una caja a lado del gin.

Posteriormente se hizo una fogata.

Y no muy luego llegó el señor Arturo "El Chacota" Cruz a recojernos en su vehículo que osa a llamarse "camioneta".

Todo bacán. Enrumbamos hacia nuestros respectivos hogares.

El Scooby bajó en la Avenida Cayma.

Y de ahí no se bien que pasó. Todo fue muy rápido.Dimos la vuelta en campana (eso al menos es lo que a mi me pareció), las chicas comenzaron a chillar como posesas, y toda la la luna de la parte de en frente del vehículo... se hizo ruinas.

Habíamos chocado.

(Ojo, esto no es broma!!)

Un sujeto de avanzada edad yacía sangrante en la pista.

Arturo lo había atropellado.

Nos quedamos fríos.

Las muchachas maullaban ahora con muchísima más potencia e intentamos todos bajar de la carcocha de inmediato.

No supe que hacer . Llegaron los bomberos, la tombería y el tránsito, claro está, quedó obstruído (por los chuchas curiosos de siempre)

Me coloqué a lado del herido (que gracias a Dios no estaba tan machuchado como pensamos en un primer momento) y de mi amigo Arturo Cruz.

Nunca había estado en un accidente. Me sentía nervioso, pero a la vez medio adormecido por la cantidad de caca que me había chupado toda la tarde.

Al Arturo se lo llevaron a la comisaría a que brinde sus declaraciones, y al viejecito huasca... me imagino al hospital.

El Arturo antes de irse, presa del pánico lanzó una frase que me desconcertó y muy caletamente me hizo reir a solas.

" Maldita la hora, puta madre, en que me comprometí a salir con ustedes".

domingo, 12 de julio de 2009

díasENsueño


Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.......

Me inundan las ganas de escribir esta noche y de no hacer nada estos últimos días. Me las he pasado en mi colchón, a oscuras, con el cuerpo y el pelo grasos, sin ninguna labor más que la riquísima acción de presionar los botones... de mi equipo musical y la televisión. No estoy apto, creo, para largas tertulias con los amigos en estos instantes. Ni para interminables desmadres de alcohol y bullicio. Mucho menos para gastar el poco dinero que me queda en cómodos pero largos trayectos en combi hacia lejanos distritos. Quiero descansar solamente, y para mí la definición mas exacta del buen remanso.... es quedarme varado en mi cuarto, con la puerta cerrrada, en ropas cómodas y dotado de un buen menú musical que repetiré incansablemente durante las sucesivas horas, entre la hipnósis del sueño, y la melancólica lúcidez del saberse vivo al despertar. Los botones se aprietan, las melodías empiezan, se reanudan los diálogos televisivos, y pasa mi tiempo sin una mínima noción de que las horas existen, salvo -claro está- por la maravillosa mujer que es Silvia y su suavecita voz que no teme en preguntar "¿ya quiere que le sirva el almuerzo, jóven Dante?". Sólo ahí me levantaré de mi cuna, con los párpados hechos trapo y la barriguita hambrienta, aguardaré un momento para que se me baje la erección (matutina, vespertina, ya ni se de que tipo es), y saldré de mi apestosa cueva para cerciorarme que todavía sigo siendo el amo y señor de este departamento alquilado.
Sigo jateando el viernes. Largas e imperturbables sesiones de huir del todo. Cuando estoy durmiendo nadie me amenaza, cuando estoy durmiendo yo no me amenazo, los límites de mi morbo y mi romance nadie los establece. Me concibo dormido como un nene santo, sanito, bello y mejor. En eso María José, mi hermana querida, hace colapsar mi ambiente. " ¡Dante, no sabes quién se ha muerto... !". Me menciona a Marco Antonio, el reconocido estilísta de la farándula lorcha. Y sin perder mucho el tiempo, me pasa el teléfono. Oigo a Flojanne a través de la línea, "¿Aló, Dante?", y aún aturdido quedo en encontrarme con él a las 7 en Quilca.
Ahora sí estaba abierto el bendíto puesto de discos al que acudí y no pude hallar abierto el día de ayer. Ingreso a la pequeña galería y -cómo no podía ser de otra forma- me recibe Flojanne de espaldas (digno de su educación), hurgando entre los cds ante la atenta mirada de Fernando, el dueño de la tienda. Rapidamente saludo a mi amigo, y le estrecho la mano al proveedor de nuestras fantasías musicales. Me discute el primero por mi hora de llegada ( "¡ Nooo pueee compaaaaadre, ¿me parece o habíamos quedado a las 7?") y yo, que no pierdo el tiempo en tonterías, de frente le pregunto a Fernando por algo de Tim Buckley. Flojanne insiste y me muestra un ejemplar de Tom Waits, y fiel a su costumbre me va adelantando detalles de su última peripecia etílica. Pícaro como siempre. Dipsómano como de costumbre. Mientras tanto, voy alucinando con la rústica decoración de la tienda. Una guitarra con colores viváces, viejos vinilos colgando de un muro, cassetes agrupados que ya no muchos adquieren, y una bárbara cantidad de discos que poco a poco voy interiorizando para saber con cuál me iré a casa.
Fui por Tim Buckley y algún caprichito más. Sin embargo Fernando sabe lo que tiene, y al mencionarle yo mi actual fascinación por el rock acústico, me saca de la galera 3 buenas obras, que realmente vale la pena adquirir. Me voy sin decir "no" con mi amigo que se va sin nada. Dice ya haber llenado el buche y mojado la garganta en una celebración de casa. Yo -que a diferencia de él, pase todo ese día escondido e inconciente- creí conveniente comprar unas papitas lays para seguir la caminata.
Esa noche Rafo Ráez iba a tocar su primer disco, el genial Suicida de 16 (de 1996), en su totalidad, a todo motor en un pub barranquino. Yo había quedado en ir con una bonita chica a la que había conocido hace poco ( ¡ Mucha suerte en el Cusco, amia ! ). Sin embargo las cosas no se dieron, y bueno... que iba a hacer. No por ello mis acompañantes de último momento eran menos trascendentales. No señor, eran dignos simpatizantes del mas digno rockero de estas tierras. Mi hermana Maji, mi patasa Sergio, y el inigualable Felipín Flojanne, con el que regresando de Quilca nos alistamos para acudir a tan magno evento.
Lo gracioso fue que habiéndonos reunidos todos, nos vino una misteriosa culpabilidad por tener que pagar tanto por el show. Eran 20 lucrecias, que si bien tampoco significaban un ojo de la cara... sí coincidían en dejar casi huérfanos a todos nuestros bolsillos.
Punto clave : al parecer las papitas lays no me habían llenado del todo.
Entonces, a punto de que tomáramos el taxi, decidí pensar en voz alta y hacer lícito uso de mi idotez. "Chicos, y que les parece si en vez de gastar veeeeeeeeeeeinte soles en ir a ver a Rafo, no juntamos mejor toda esa platita y nos armamos una tremenda comilona con su traguito más de yapa"

Silencio General.

"Total, el Suicida del 16 lo tenemos en mi casa. Lo ponemos a todo volúmen y ya esta".

Silencio de Ultratumba General.

Fue un gran rato de dudas, de encrucijadas por lo que más nos iba a complacer y convenir. Sergio - siempre el más sabio de todos- consideró de inmediato mi pedido como la más ruin traición a nuestro ídolo. Mi hermana -como siempre, de mi lado- se sumó al llamado de la tentación. Flojanne - ni chicha, ni limonada- , todo un pendejo. El panorama se había puesto jodido y sintiéndome a estas alturas un poco (MUY) culpable, preferí aunque algo tarde, no pronunciar palabra alguna que pesara en el desenlace.
Pero ya estabamos ahí, y habiendo reventado nuestras fichas nos seguíamos quejando en silencio, muy cobardemente, por ahora hallarnos al interior del lugar. Parados, enojados porque todas las mesas ya se habían ocupado, viendo en contra de nuestra voluntad a un infeliz solitario haciendo la previa al plato de fondo. Y sí, sentimos ganas de devolver las entradas, pero ya era muy tarde. A Sergio se le prendió el foco y sugirió buscar sillas vacías. Inteligente. Nos ahorró la incomodidad.
Se fue el telonero y entró Catervas - que también formaba parte del programa- para tocar su primer trabajo. Lo hicieron paja y creo que fueron determinantes para que el público despertáse. Lindos efectos de luces y enérgica músicalidad que me hizo sentir como en un aeropuerto.
A poco antes de que los Catervas acabásen su vuelo, la verdad que empecé a sentirme animado. Que chucha la plata, les dije a Sergín y al Flojanne para una jarrita de chela. Se venía lo bueno, El Suicida, y claro que valía la pena rasgarse las vestiduras, tajerase el lonpa.
Así, armado con mi cebada de tope a tope, regresé a mi butaca para brindar con mis amigos y con mi hermana (a quien alabé de corazón por su hermosura). Mi gente. Mis momentos.
Y así se dió el ingreso de mi héroe, de nuestro héroe. Rafael Adolfo Ráez Luna. Un peruano como nosotros. Un peruano que de verdad nos inspira a realizar nuestros sueños de rock and roll.
Sergio y Maji, quienes lo habían entrevistado para un trabajo de la universidad hacía no menos de un mes, se preguntaban entusiasmados si los reconocería.


Los Regalos del Viento. Maji, Rafo, y Sergio




Lo vimos subir al escenario con sus compinches originales: Pancho Muller ( en el bajo) y Mino Mele (en la batería). Los 3, responsables de ese arrebato de identidad hecho arte para jóvenes insatisfechos, llamado Sucida De 16 y Otras Canciones. La multitud, que se había mantenido reticente con el primer intérprete, y apenas un poco más movilizada con la presentación de Catervas, no tardó en agolparse rápidamente al saber que era el turno de Rafo. Se había puesto unas diminutas pantaletas color azul -según Flojanne, tal como en las lejanas tocadas noventeras- y llevaba sobre el pecho la escarapela nacional. Saludó al gentío y yo, que en primera instancia había pensado mantenerme inerte sobre el confort de mi asiento... poco a poco fui cediendo al descontrol sobre mi cuerpo, lógica ( o ilógica...... da igual) reacción EN UN JÓVENCITO QUE TIENE DELANTE SUYO A QUIÉN MÁS ADMIRA.
Mire embelezado los rostros de mi querida hermana y mis compadritos cheleros. Una sonrisita cojuda nos unió a todos en una suerte de estado de gracia. Le dí un sorbo más a la cerveza, y a poco de empezado el feróz "Intro" que sirve de apertura al álbum, supe que a duras penas iba a poder mantener unos minutos más la compostura. Ya todos estabamos de pie en "La Inocencia Primaria del Diablo". En mi caso estar de pie es un decir, ya que empecé a saltar y a bailar como desquiciado. ¡Que furor! , !Que delicia! .... una a una las canciones de ese maravilloso libro del futuro (como tuvo a bien definir Rafo Ráez al formato del disco musical) fueron desprendiéndose, del corazón de la banda para impregnarse en nuestros corazones. "Campo minado de corazones" sirvió para mitigar momentáneamente tan descarrilado tren de ráfagas eléctricas. Con su cálido embrujo de plazita serrana nos transportó momentáneamente a un paisaje mucho mas inmenso, haciendo paralizar el tiempo. Creí estar en mi cama soñando nuevamente.
Derrepente desperté, de la misma manera abrupta como mi hermana me había despertado esa tarde con lo del deceso de Marco Antonio. La dadaísta nec(si)edad rockera de "Dos Canciones Por el $Precio de 1" terminaron por derramar la última gota de pudor que un tipo como yo, tan amante del rock and roll como marica por convicción, puede llegar a tener en momentos tan trascendentales como estos. Mi amigo Flojanne no tuvo cargo de conciencia y pareció tomarle la palabra a Bob Dylan ( don't think twice, it's alright) para salir cuheteado directo al pogo. Cuheteadiiiiiiiiiiiiiiiiiiísimo el puta, como si le hubieran colocado un misíl ratablanca en el orto.
Y es ahora donde hago la pregunta de rigor. Ustedes mis amigos, ustedes que me conocen tan bien y saben como soy: flaquito, timorato en los deportes de contacto, modoso, resbaladizo a la hora del lance, escurridizón. ¿Creen que yo, imitaría sin chus ni mus el pésimo ejemplo del recontra faite de mi amigo?

Puuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuta que me dieron de alma en el pogaso mis compadres. ¡¡¡¡¡¡Achichaaaaaaaaaaaaaaaaaauuu!!!! ¡¡¡¡¡¡ Mi han pigaaaaaaaaaaaaauuuuuuuu!!!!!!
Les soy sincero causitas. En mi vida sentí una adrenalina parecida. En mi vida me sentí mas alejado de la teta materna.
Luché por mi supervivencia de la manera más instintiva y huí como pude del ojo del huracán, a la mitad de la canción porque sencillamente ya no me daba más la resistencia física. Dudo seriamente que vuelva a repetir tal peripecia en algun momento, pero, .... que de putamadre la pasé. Por eso cuando acabó la canción y ví volver a mi Flojanne del alma, ileso, como un auténtico nómade retornando de la cacería, me lancé a abrazarlo sin tener en cuenta cuanta víscera miserable le chorreaba por el cuello.
Y aquí cierro el relato porque sería una falta de respeto -en este caso- exterminar por intermedio de este texto, todo el inacabable y bravío caudal de emociones irrecuperables que desató en mí, y en todos nosotros esta experiencia inolvidable. Al cierre de esta edición me encuentro con el mencionado Flojanne por el chat y sus palabras me suenan definitivas, concluyentes, y hasta dogmáticas.




EL ULTIMO JULIO ASI....(SAICARG) dice:
oeeeeeeeeeeeee
........................k tal ps
..................JAJJAJAJAJA
............GRANNNNNNNNNN CONCIERTO
...............VALIO LAS 20 LUKAS AH
..............Y K TODAVIA NO ME RECUPERO DE LAS FRACTURAS DE HUESOS EN TODO MI CUERPO
.......................OE NOSABES KOMO LLEGUE A MI CASA...........
CON LA ADRENALINA A MIL PS
.................SIN DROGAS Y CASI NADA DE ALCOHOL
................SOLO...ROCKAND ROLL


¿Alguna duda?
Pues ahora dejenme seguir durmiendo, mis dulces hermanitos suicidas.

lunes, 9 de marzo de 2009

Un texto por mi felicidad

Solo por si acaso.



Odio como hablo todavía. Me hallo nuevamente en mi cuarto, en mi cama rodeado de los periódicos del día, mis dibujos, una crónica de Beto Ortíz a mis pies, cerrando un nuevo domingo en mi vida, escribiendo desnudo encima de un libro de Jaime Bayly. Yo que lo quiero tanto a Jaime Bayly.
Me puse el otro día a buscar viejos rastros de mis últimos años, en el HI5. Y tras fisgonear fotos mías y comentarios que me habían escrito, encontré uno que pertenecía a un viejo amigo, que aunque aún lo es, ya no lo es tanto. Ahora que me pongo a pensar, fue gracias a su influencia que comencé a escribir reflexiones sobre mi vida. Nunca me había animado a hacerlo, yo sólo hacía poemas y las canciones de siempre (aunque sin tanto descaro). Recordé entonces, al ver su perfil de HI5, ciertas crónicas que él ya publicaba desde la época del cole, y que a la hora de irnos a Lima pasó a escribir para sí mismo en un cuadernito de John Lennon.
Un tipo muy sincero mi amigo, ¿qué habrá sido de él?
Y dando vueltas entre sus fotos y comentarios antiguos, reconocí un texto que me resultaba familiar. De julio del 2005. Nuestra primera vacación de vuelta a Arequipa. Y narraba el puto ( cómo en un video de Blur), lo poco singular de un viernes común. Desde el inicio de su día hasta volver a casa, luego de haber ido y venido continuamente por la avenida Cayma. Con cierto aire a solvencia (tan típica en él) y al mismo tiempo insatisfacción. Incluso aparecía yo en un pasaje del texto.
Ese era mi amigo, un tipo ganador.

Leer el pasado a uno le trae nostalgia. A mí a veces me provoca rabia por no poder volverlo a disfrutar. A menudo me pasa que pienso en las etapas ya quemadas, y me provoca volver a traspasarlas, pero esta vez ya no de puntillas.
Por ejemplo el colegio, del cual hoy tan pocos sentimientos gratos guardo. A veces fantaseo con retornar, solamente para patear cabezas y zurrarme a un 100% de las cosas que sólo me zurré a un 75. Me importaría menos de lo que me importó haber sido aceptado. Derrepente cambiaría algunos cabizbajos andares por desafiantes miradas a cualquiera. Pasaría de largo , bien facilito, tantos cursetes que me hicieron la vida a cuadritos. A lo mejor sería más mandado con las mojonas. Y con mis hechos demostraría lo agujereada de la noción escolar de la brillantez.
¡Puta que haría mierda mi colegio con creces! Y sin concesiones pasaría de largo.
Porque si bien siempre odié en el fondo a la etapa de la escuela, y me sentí desadaptado como ahora, y una pizquita menospreciado, como todavía siento que me sucede…. Pues la verdad nunca me jodió durante esa etapa, con tanta fuerza, tantos problemas estúpidos como los que hoy me entorpecen. Porque a pesar de que todavía sigo siendo mantenido por mis papis, viviendo en una holgada realidad de comodidades delivery, y engreimientos cada uno más caro, que todavía me son cumplidos……….. Pues la verdad que jamás me quejé tanto contra mí mismo como ahora. De colegial también fui caprichoso, sí, como cualquier hijito de papá me cagué en mis pantalones para que me limpiaran, pero nunca tan engolosinado de vanidades y miedos insulsos, como ahora.
Ahora, que no comprendo mis alegrías y que desde que me levanto, me siento molestado.
Ahora, que más pienso en cómo se me ve, a la alegría de mi costado.
Ahora, que me siento un lastre asqueroso y un puñado de dudas para el olvido.
Pues , ¿quién le va a dar la importancia del caso a un sujeto que sólo vive y llora por qué tan bien ha hablado?
Yo no quiero releer en diez años mis textos, y sentirme culpable a la distancia por no haber interpretado, en su momento, lo que verdaderamente era la felicidad. Mi felicidad. Algo tan simple y bonito cómo hoy que fui despertado a los gritos por mi padre. Pues eran ya las once y el partido empezaba en una hora. No me quedó ni siquiera tiempo para bañarme. Y en menos de lo pensado estábamos ya en un taxi, llegando al estadio. Tiempo suficiente para abandonar la magia zombie del sueño y retornar a mi realidad “aflictiva” de refunfuñar por mi ansiedad, y nuevamente el repentino atoro de mis palabras al empezar el nuevo día. ¡Otra vez! a pesar de los 3 putos meses que ya voy tomando las pastillas… Y sigo con el mismo pánico idiota de salir de mi molde de maniquí para enfrentarme al mundo. Y así, sin darme cuenta y sintiéndome un adeficio, ya me encontraba con el Matías y mi viejo en las graderías de la tribuna. Ellos entusiasmados, llenitos de vida, y yo aún sin el mínimo coraje para gritar junto con ellos por nuestro Alianza querido. Primer tiempo de observación egoísta, primeros momentos del día, de la desazón. Mi hermanito maravillado de la vida, hablándome con su voz más de niñito sobre lo que más le llamaba la atención del partido. Mi viejito puteando al potón Montaño, y buscando en mí, su hijo mayor, una mirada cómplice que lo acompañara en su descontento con el cafetero. Acaba el primer tiempo, y en el fondo me siento mal. Una momia. Un desertor. Un mal hincha. Quiero demostrar cuanto los quiero, pero me siento una roca y es esta sensación mucho más fuerte. Entonces busco otra alternativa. Tengo que hacer algo por ellos, y me ofrezco a ir en busca de unas bebidas. Bajo, con miedo a cagarla, mirando donde pongo el pie, con la taba temblorosa por temor a una represalia de algún hincha bravucón, o una mirada de decepción por parte de mi padre. Y es que sé que suena estúpido, pero todavía detesto fallarle. A él que es mi ideal de hombre. Siendo yo un tan desabrido sticker de su calidad. Me esfuerzo por llegar sin tropezarme al peldaño final, y así lo hago. Llego al kiosquito de gaseosas y con mucho esfuerzo me hago espacio entre la multitud. Le pido a la señora que atiende 3 gaseosas, pero no soy el único. Todos claman porque atiendan sus pedidos. Hay empujones, gritos, quejas… Y yo todo educadito con mi “por favor señorita, tan sólo deseo 3 coca-colas rapidito”. Me mira la mujer y no me hace caso. Es imposible que me haga caso con tanta bulla y represalias para con su manera de atender (teniendo sólo 2 manos). La tía se harta y dice que no va a vender más gaseosa a nadie (aún teniendo detrás suyo una reserva de, por lo menos, 5 botellas). El entretiempo se me acaba y es en vano reclamarle llorando. Tampoco me quedaré esperando a que todos se vayan, pues me parece patético. Desesperado voy a otro kiosco, idéntica escena, y lo mismo en un tercero. Escucho por ahí que el partido se ha reanudado, y no sé qué hacer pero eso sí, no pienso volver a donde mi padre y hermano con las manos vacías. Me detengo en un muro a pensar, y por obra y gracia de la Virgencita de Chapi, encuentro ya algo desocupado el kiosquito del medio. Me emociono y siento que tanta dificultad amerita ya no sólo 3 cocas, sino una más de reserva. Solicito mi pedido, con cierto bienestar, a la mamacha. Para ponérmelo más complicado me dice que si bien hay vasos, la gaseosa ya se ha acabado. Que van a traer un nuevo lote de gaseosas en un momentito. Que puedo esperar, y si deseo ya ir pagando por adelantado y recibiendo los vasitos. Estoy de acuerdo, decido esperar. El tiempo que sea. “4 vasitos por favor señora, con sus cañitas más, cóbrese por favor”. No demora mucho en llegar la gaseosa, y un señor que está a mi lado, esperando también sus vasos, me aconseja con gran sabiduría, desacelerarme un poco y esperar a que me toque mi turno. Gran consejo. Tiene usted toda la razón, buen hombre. Eso haré. Y así, con mis 4 vasos (sin tapa) de coca-cola, lo mas llenos posible, busco mi camino de vuelta a las butacas. No es cosa fácil, créanme, mantener el equilibrio con 4 vasos de coca- cola en las manos, evitando que se te derramen. Por si las moscas me deshago de las cañitas cuanto antes, y las tiro al piso. Estoy seguro de no confundirme, pues sigo la dirección correcta. Subo las gradas y llego por fin al túnel de las tribunas, pero veo que no era la salida 10 sino la salida 11. (La mía era la 10). Entonces vuelvo a bajar, con un ligero presentimiento de que no voy a llegar nunca y vuelvo a retroceder para volver a subir, y encontrarme con el sitio de escape correcto. Esta vez sí era el 10, pero estoy jodido porque veo el ingreso totalmente copado de espectadores parados. Sé que no va a ser fácil la subida, y antes de la recta final, tiendo a bien acomodar las gaseosas en el piso. Una vez bien sujetadas me siento un jugador de fútbol más y salgo a la cancha. “Permiso por favor, voy a subir”. “Pucha pue compadre, pero no ves que ya empezó el partido”. Igual de nervioso, igual de miedoso, empiezo a ascender con cuidado y escucho los silbídos inconfundibles de mi padre, que me indica donde está. Así todo mucho mejor. Se me aclara el panorama, y a pesar de que me muero de miedo de caerme, ya no se me hace tan tenebroso tener que importunar a los asistentes pidiéndoles permisito, que allá esta mi asiento esperando. Uno. Dos. Tress. ¡Pum! “Hijo, ¿hasta dónde te has ido a comprar las coca-colas?” Les alcanzo los vasos a mis dos hombres favoritos y pregunto en qué minuto va el partido. Minuto 10. Sigue Montaño en la cancha. Me acuerdo que he salido de mi casa sin tomar desayuno, y que este es mi primer líquido del día. Le doy dos buenos sorbos a la coquita y me siento campeón mundial. Y es que, a pesar de todo, sigo con la porquería en mi cabeza. Pero ahora sí me dan ganas de alentar, de aplaudir, de gritar, de cantar con la barra, de estar atento a las incidencias del encuentro y comentarlo con mi viejo y el Mati. De pronto se viene Alianza por el sector izquierdo, gran recuperación del esférico y pase largo a “Arrocito” Sánchez. Este que entra sólo al área, queda frente al porteo, dispara y ….. ¡GOOOOOOOOOOOOOOOL!
¡GOLAZO!, ¡GOLAZO DE ALIANZA LIMA!, ¡Qué rico!, ¡Qué efervescencia tan poco articulada!
Lo abrazo a mi hermanito Matías y festejo con él su primer victoria presenciada de Alianza en un estadio. Mi padre estalla. A ver pues melgarianos de mierda, paisanos míos de mierda, a ver griten ahora “negros cagones”, y a Johnnier Montaño “este lúpulo no paaaaaaasa”. Me meo en ustedes. Que los cache por atrás un burro. ¡Arriba Alianza Corazón! Los 3 Murillo gozando como locos. Quiero vivir así toda la vida. ¿No estoy sintiéndome feliz acaso?, así me dure esto 1 minuto, ¿No estoy sintiéndome feliz?
Alianza ganó 1 a 0. Salimos satisfechos del estadio. Caminamos algunas cuadras, y ahora estoy haciendo el recuento de la experiencia, de este dominguito más, a los 21 años todavía, yo formando parte de una familia a la que amo tanto, culminando mis días de vacaciones veraniegas a puertas de un nuevo año en la universidad (el penúltimo), teniendo todavía la oportunidad de retornar a mi ciudad sintiéndome extrañado por alguna gente, aún sintiéndome un extraño, pudiendo comunicarme con chicos de mi edad en una fiesta de turno, tembloroso sí, asustado sí, repleto hasta la frente de complejos que me avergüenzan, teniendo todavía el gozo de hacer matar de risa a mi hermanito con mis chistes, de caminar por las calles con mis amigos, y hasta llegar a escapar con éxito de la más certera mordida de un perro abandonado, e incluso asombrarme con una película que fui a ver al cine, y no poder ir a acostarme sin acabar un dibujo o por pensar en qué será de mí en algunos años. Así, con todo mi corazón y también con tanta espina que yo solo siento, me pregunto esta noche si es que esto no es ser feliz.





Cualquiera fuese la respuesta, por favor, no quiero reconocerlo recién de acá a diez años.